Retando el paso del tiempo…

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Retando el paso del tiempo…

Por: Mirta Núñez Pampín
Fotos: Héctor Delgado
Especial para Havana Gardens.

Por aquello de que sin pasado no hay futuro posible, en El Casco Histórico de la capital cubana, se han empeñado seriamente en restaurar sus añejas plazas coloniales, y por cierto, han quedado bellas.
Ya a mediados del siglo XVI La Habana, a pesar de no sobrepasar la categoría de humilde villa, poseía 3 plazas públicas, cada una con propósitos bien definidos.
La primera fue la Plaza de la Iglesia, la cual después pasó a ser llamada Plaza de Armas, tal como se le conoce en la actualidad. Cuando gozaba de su primer nombre los habaneros de entonces disfrutaban allí de actividades sociales públicas y sentían predilección por ese lugar. Pero siempre hay alguien que.., y sucedió que cierto militar español con poder y mando, decidió apropiarse de estas tierras para entrenamientos y ejercicios militares.
Los habaneros fueron obligados a esperar a que nuevas fortalezas militares, con amplios campos adyacentes, se construyeran, para disponer nuevamente de la Plaza sin el peligro de recibir un tiro equivocado. Pero no fue hasta 1774 cuando la embellecieron notablemente, dotándola de fuente, arbolados y canteros con flores.
Los cronistas de la época cuentan de las agradables retretas que podían escucharse. Y era también lugar adecuado para que las féminas aristocráticas pasearan en sus carrozas y los caballeros caminaran por el parque o permanecieran sentados en los bancos. Tenía que ser un placer disfrutar del frescor de la brisa en ese ambiente bucólico.
La Plaza de San Francisco fue la segunda plaza, construida como besándole los pies a la bahía. Al principio se realizaron en ella actividades comerciales, transacciones, ir y venir de mercancías, carga y descarga de carretas y carretones. Blancos dueños y negros esclavos pululaban por esos lares.
Con el pasar de los años esta Plaza, caracterizada por la irregularidad de sus contornos, fue perdiendo la condición mercantil y quedó sólo como área de paseo.
Mientras tanto, el mercado fue trasladado para la Plaza Nueva, la cual ahora, como ironía de la vida, llamamos Plaza Vieja. Claro, todo es relativo… En su costado norte fue edificada una amplia casona para vivienda de los Capitanes Generales de la Isla. Idea excelente si de controlar se trataba, pues desde su propia vivienda podían, sentados cómodamente en los balcones, supervisarlo todo.
A principio del siglo XX alguien pensó en construir en este lugar un parque, pero la idea durmió el sueño del olvido. En la actualidad, con la recontrucción capital que en La Habana tiene lugar, esta Plaza ha quedado divina. La engalana una fuente, plantas y las edificaciones que la rodean, las cuales conservan celosamente los elementos coloniales.
Y la última de las Plazas construidas, se considera la primera por su belleza. La Plaza de la Ciénaga, actual Plaza de la Catedral.
En el año 1587 las tierras de esta Plaza no pasaban de ser una zanja cuyo único aporte era el abastecimiento de un gran aljibe, gracias a los manantiales que allí nacían. Aún en nuestro tiempo una de las esquinas de la Plaza se nombra Callejón del Chorro. Pero fue necesario que trascurrieran muchos años para que los habaneros construyeran la majestuosa iglesia que le da nombre a la Plaza y provocara una nueva vida.
Las mejorías fueron tan notables que según algunos “cuenta cuentos” aseguraban, en horas de la madrugada, cuando la ciudad dormida reposaba en brazos de Morfeo, las dos Plazas, la de Armas y la de la Catedral, se enfrascaban en furibundas discusiones, reclamando cada una su derecho de primacía.
Yo sólo soy testigo de una cosa, la Plaza de la Catedral es la vista más bella que se pueda imaginar. No se lo pierda usted.

Si disfruto de estas bellas plazas Havana Gardens crea un puente el cual los lleva a cada una de ellas. Visitenos o llamenos. 786-391-0339.