Langostas: LAS PEREGRINAS DEL CARIBE

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Langostas: LAS PEREGRINAS DEL CARIBE

Texto y fotos: Rolando Pujol.

 

Los antiguos romanos tenían a la langosta mediterránea como uno de sus alimentos predilectos, la cual era servida con generosidad en sus grandes banquetes. Según relata Apicio, un gastrónomo del siglo 1 d.c, la langosta cocida o a la plancha, era acompañada con salsas donde se combinaban ingredientes como cebolla picada, pimienta, cominos, dátiles, miel, vinagre, aceite, mostaza, culantro, entre otros.

En Cuba los aborígenes incluían eventualmente a la langosta en su dieta y tras la conquista y colonización de los europeos, se convirtió en un alimento común y muy apreciado por la habitantes de los pueblos ribereños.  Piratas y corsarios  se daban un banquete con ellas cada vez que podían, para aligerar el paladar de las rústicas carnes en salmuera y los rones endiablados.

Pero más allá, del banquete agradecido que la langosta ha propiciado durante siglos a césares, indios, piratas, gente conspicua o comunes mortales; hay que decir que es un animalito simple, de anatomía y metabolismo perfectos, que lleva habitando el planeta desde hace más de 110 millones de años.

Una clave de su éxito evolutivo es la capacidad que tienen las langostas, para agenciarse su alimento, a base de algas, moluscos, detritus y casi todo lo que puedan deglutir y transformar en energía. Se alimentan de noche y por el día permanecen ocultas entre las rocas y los corales hasta profundidades cercanas a los 100 metros.

Su cuerpo está protegido por un exoesqueleto espinoso, de ahí su nombre común de “langosta espinosa”, que mudan varias veces al año, según ganan en peso y tamaño. Poseen largas antenas, principal herramienta de percepción en los ambientes oscuros y fangosos por donde deambulan. La cola, cubierta de placas como una armadura, se pliega sobre si, terminando en un abanico que baten fuertemente cuando se ven amenazadas. Las hembras acunan en la cola miles de huevos en su etapa reproductiva, de los cuales sólo dos o tres llegan a convertirse en ejemplares adultos.

Las langostas más grandes pueden alcanzar una talla de casi medio metro y un peso de unos 20 kilogramos, aunque encontrar animales de tal proporción, es cada vez más difícil por la pesca intensiva a que es sometida la especie en todo el mundo. La talla comercial anda por los 30 cm y un peso de alrededor de 4 kilos. Como promedio viven entre 20 y 25 años, aunque se afirma que algunas pueden durar hasta medio siglo; por supuesto si logran evadir las artes de pesca del hombre o a sus depredadores naturales, como las guasas, los meros o el pulpo, al cual le tienen terror, según cuentan los pescadores.

Las langostas son famosas por sus migraciones extremas. Cada año, cuando se aproxima la temporada ciclónica en el Caribe o de tormentas otoñales en los mares del Trópico y el subtrópico, miles de langostas adultas buscando una mejor protección, emprenden una peregrinación desde los fondos bajos y arenosos, donde se reproducen, hacia las oquedades rocosas del veril abisal. Al emprender la caminata de decenas y hasta centenares de kilómetros, las langostas se enlazan en largas filas de cientos de individuos, dejando a un lado su proverbial canibalismo, para brindarse apoyo y protección al cruzar al descubierto  las desprotegidas llanuras submarinas.

Recientes descubrimientos científicos, han encontrado que el rudimentario cerebro de las langostas, es muy sensible a los campos magnéticos de la tierra, lo cual les sirven para orientarse durante la marcha, “a pie,” pues su visión y habilidades como nadadoras son limitadas.

Aunque existen unas 45 especies  de langostas en todo el mundo, la langosta espinosa cubana se encuentra entre las de mayor demanda en la gastronomía de elite, principalmente en Europa. También es muy apreciada en Japón y Canadá.

Del 10 de febrero hasta el 31 de mayo, se extiende la veda reproductiva, que una vez concluida da inicio a la campaña anual de pesca, donde participan más de 1200 pescadores y 150 barcos, con base en 13 puertos de todo el país. Sin embargo, la zona por excelencia con mayor rendimiento y calidad de las capturas es el llamado “Triángulo de Oro”, de la langosta cubana en el Archipiélago de los Canarreos, en la zona comprendida entre los puertos de La Coloma, Batabanó y Nueva Gerona.

La campaña pesquera de nueve meses, exige gran esfuerzo físico, toneladas de combustible para los barcos y cuantiosos recursos para la industria. Se labora sin parar de día y de noche. Por el día los pescadores cosechan las langostas atrapadas en las jaulas. Buceando a pulmón, bajan hasta las trampas ubicadas a profundidades entre diez y quince metros y con rapidez y mucho cuidado para no dañarlas, las trasladan hasta los viveros en los barcos. Esta operación sólo pueden hacerla personas muy bien entrenadas, con fortaleza física y excelente salud.

En los Centros de Acopio que no son más que islas artificiales construidas sobre pilotes en medio del mar, se depositan las langostas vivas, para su posterior traslado hacia la industria.  Todo el proceso de captura y transporte se realiza bajo estrictas normas de protección del recurso y control de calidad, liberando los ejemplares que todavía no han alcanzado la talla comercial o las hembras grávidas que transportan sus huevos en el abdomen.

Hay años en que la campaña de pesca se ve interrumpida por poderosos huracanes, que destruyen los centros de acopio y obligan a evacuar a hombres y barcos, que luego retornan para reconstruirlo todo y continuar con la captura.

Las “enviadas”, o embarcaciones de transporte, recorren los centros de acopio diariamente en largas y agotadoras travesías de centenares de millas, que concluyen en plena madrugada con la descarga del producto vivo en las fábricas de procesamiento y embalaje.

Con una acrisolada pulcritud se desarrolla el proceso industrial, donde se obtiene como producto final para la exportación la langosta entera precocida, langosta entera cruda, la cola de langosta y la langosta viva. Esta última se garantiza que llegue a su destino en cualquier parte del mundo, en menos de 24 horas, lo cual exige puntual organización e impecable logística.

Ahora cuando usted se siente a la mesa y le sirvan un suculento plato de enchilado de langostas, o una refinada y estilizada receta gourmet, disfrútela doblemente, pues el esfuerzo humano que propicio ese sublime instante de sabor, bien vale lo que pagamos.

2018-06-26T14:46:00+00:00junio 26th, 2018|Categorías: CUBA, DESTINOS, TURISMO, VIAJES|Etiquetas: , |Sin comentarios